Crónica del 15 Salón Regional de artistas

  • POR: ESPACIO MINIMO
  • October 26, 2015
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“Y ME BEBÍ TU RECUERDO”

Por: Natalie Sánchez

“Una historia puede ser nueva y, sin embargo, hablar de tiempos remotos.
El pasado surge con ella”
-La historia interminable, Michael Ende.-
Los salones de la Universidad Nacional de Colombia y la casa de la cultura en Duitama son los anfitriones del “Museo Efímero del olvido” proyecto elegido para reunir a todos los participantes de El Salón Regional de artistas en su versión 15.

La exposición colectiva se compone de diferentes propuestas que agrupan cada una a su manera objetos para atesorar el pasado. Los asistentes pueden encontrarse con memorias de pasados colectivos o íntimos a través de interacciones visuales o sonoras cuya presencia pretende brindarle al espectador la impresión de estar en el pasado auténtico.

Cada uno elije lo que quiere recordar.

En el edificio de Arquitectura de la Universidad Nacional se encuentra el trabajo “RELIQUIA” de la artista Adriana Marmorek. Su exposición inició meses atrás con una petición pública en la que solicitaba que compartieran con ella, reliquias personales que recordaran –como dice la canción- la historia de un amor.  A sus manos llegaron objetos de toda índole, junto con la respectiva narración de lo que terminara en finales felices y algunos no tanto.

En un mueble con una urna de cristal se exhiben los objetos. Bajo llave, tanto por su naturaleza de ser un préstamo como por su carácter de tesoro, están 51 objetos identificados con un número. Sobre la mesa, está un librillo que indica las señales particulares de cada pieza a manera de micro-crónica que le informa al espectador sobre el género de su dueño/a y los años de antigüedad de la reliquia.

Una colección de cepillos de dientes, un disquet, una caja de fósforos de 33 años, muestran que el apego puede adoptar cualquier forma. Cada uno de estos cuerpos inertes celosamente guardados, gracias a la intervención de Adriana salen del closet para darle forma a recuerdos de corazones rotos, encuentros inesperados y pasiones secretas.

Ir y ver ese pequeño mercado persa permite ponerse en contacto con los propios amores que no se pueden olvidar. Se recuerdan primeras veces y últimas. Se hace un inventario personal de aquellas pequeñas cosas que contienen el ánima de una escena y que se convierten en un fragmento atemporal y mudo que tiene el poder de traer (así sea mínimamente) un pasado que se añora y al que se pretende volver de tanto en tanto.

A quienes se atrevan a ver cara a cara sus propios fantasmas visitando la muestra, los invitamos a que adivinen a qué objeto pertenecen las siguientes frases:

“Luego de un noviazgo de 15 años él le propuso matrimonio.
No llegó a la iglesia.”

“Viajaba con ella en contadas ocasiones, la veía en la ciudad donde vivían, otras pocas.
Disimuladamente guardaba uno de cada encuentro.”

“Durante 6 años juntos los objetos de la caja.
Al terminar la relación se quedaron en la casa de él”

Para más información sobre el Museo Efímero del olvido:
http://efimero.org

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